INCA GARCILASO DE LA VEGA MURIÓ un 23 DE ABRIL REVISTA LOGIA

INCA GARCILASO DE LA VEGA MURIÓ un 23 DE ABRIL

Por Gerardo Benwville Márquez

Memoria, mestizaje y escritura en el Día del Libro

Cada 23 de abril, el mundo conmemora el Día Internacional del Libro, una fecha simbólica que coincide con el fallecimiento de dos de los escritores más influyentes de la literatura occidental: Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Sin embargo, en la misma fecha, en el año 1616, también murió Inca Garcilaso de la Vega, un autor cuya obra trasciende el mero testimonio histórico para convertirse en una de las primeras grandes manifestaciones del mestizaje intelectual y literario en América.

A diferencia de Cervantes y Shakespeare, quienes consolidaron con su escritura las tradiciones literarias de sus respectivos mundos, Inca Garcilaso de la Vega operó en la intersección de dos universos culturales aparentemente irreconciliables: la tradición oral andina y la historiografía renacentista europea. Sus Comentarios Reales de los Incas y la Historia General del Perú no son meros documentos históricos, sino textos literarios que reformulan la concepción de la memoria y la identidad en el marco de la modernidad emergente.

El Inca Garcilaso y la crisis de la memoria colonial

Inca Garcilaso de la Vega nació en 1539 en el Cuzco, en el contexto de la consolidación del dominio español sobre el antiguo Imperio Inca. Hijo de Sebastián Garcilaso de la Vega, un conquistador español, y Chimpu Ocllo, un noble inca descendiente de la dinastía de los emperadores, su identidad estuvo marcada desde el inicio por la doble filiación que definiría su producción intelectual.

Educado en la tradición humanista de la España imperial, pero profundamente inmerso en los relatos orales de su madre y los miembros de la nobleza indígena, su formación fue una síntesis de dos epistemologías en tensión. La tradición andina se basaba en la oralidad y la transmisión colectiva del conocimiento, mientras que la cultura escrita europea representaba el monopolio del discurso oficial. En este sentido, la obra de Garcilaso no es solo un acto de escritura, sino una reivindicación de la voz indígena dentro del espacio textual de la modernidad.

Su contexto histórico estuvo atravesado por el proceso de institucionalización del virreinato peruano y la marginación progresiva de los descendientes de la aristocracia inca. A diferencia de otros cronistas españoles que escribieron sobre los Andes desde una perspectiva externa (como Pedro Cieza de León o Bernabé Cobo), Garcilaso representa la primera instancia en la que un autor mestizo se apropia del discurso histórico para narrar la historia de su pueblo desde una voz legítima.

Obras y estrategias narrativas

Entre sus obras más importantes destacan:

Comentarios Reales de los Incas (1609): Considerada su obra cumbre, es una reescritura de la historia del Imperio Inca desde una perspectiva mestiza. En ella, Garcilaso no solo documenta las estructuras políticas y sociales del Tahuantinsuyo, sino que las resignifican desde el lenguaje y los modelos narrativos europeos.

Historia General del Perú (1617): Una continuación de los Comentarios Reales , en la que aborda la conquista española y los conflictos internos entre los propios conquistadores. Aquí, la voz del Inca se vuelve más crítica, evidenciando la violencia y la corrupción que caracterizaron el proceso colonial.

La Florida del Inca (1605): Un relato sobre la expedición de Hernando de Soto en Norteamérica, donde Garcilaso demuestra su capacidad para narrar la historia desde una perspectiva híbrida, integrando fuentes indígenas y europeas.

Lo que distingue a Garcilaso de otros cronistas no es solo su origen mestizo, sino su capacidad para articular un discurso en el que la memoria indígena no es una reliquia del pasado, sino un componente activo en la construcción de la identidad colonial. Su obra no es una simple recopilación de datos históricos, sino un texto literario que juega con la estructura del relato, alternando entre la nostalgia, la crítica y la reivindicación.

En su escritura, encontramos constantes referencias a la mitología incaica, como en este fragmento de los Comentarios Reales, donde describe la cosmovisión del Sol como entidad central de la religiosidad andina:

“Adoraban al Sol, porque en esta vida visible no hay cosa de más perfección ni que tanto bien haga a todo el universo como el Sol. No por eso le tuvieron por Dios universal ni sumo, porque sabían que era mortal y perecedero.”

Aquí, Garcilaso desmiente la visión eurocéntrica que presentaba a los incas como idólatras primitivos, demostrando que su pensamiento religioso poseía una estructura filosófica tan sofisticada como la de los griegos o los romanos.

Influencia en la literatura moderna: Mario Vargas Llosa y la reivindicación del mestizaje

La importancia de Inca Garcilaso de la Vega no se limita a su tiempo. Su obra ha influido en múltiples escritores, especialmente en aquellos que han abordado el tema del mestizaje como un eje central de la identidad latinoamericana. Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, ha señalado en diversas ocasiones la relevancia de Garcilaso como precursor de la literatura latinoamericana:

"El Inca Garcilaso de la Vega fue el primer escritor de América Latina y un ejemplo temprano de cómo la mezcla de culturas puede enriquecer la literatura."

Vargas Llosa, al igual que Garcilaso, ha explorado en sus novelas la tensión entre la historia oficial y las voces marginadas. En El hablador (1987), por ejemplo, la oposición entre la oralidad indígena y la escritura occidental es un tema central, una problemática que ya estaba presente en los Comentarios Reales.

En este sentido, podemos considerar a Garcilaso como el primer autor en esbozar una poética del mestizaje, una literatura que no solo documenta la fusión de culturas, sino que la convierte en un eje narrativo y epistemológico.

la reivindicación del Inca Garcilaso en el Día del Libro

A pesar de la trascendencia de su obra, Inca Garcilaso de la Vega sigue siendo una figura marginal en las celebraciones del Día del Libro. Su muerte el 23 de abril de 1616, la misma fecha en que fallecieron Cervantes y Shakespeare, debería ser razón suficiente para integrarlo en el canon de la literatura universal.

Pero más allá de la coincidencia histórica, su reivindicación es una necesidad cultural. Garcilaso representa una de las primeras voces americanas en la literatura occidental, un testimonio del mestizaje no solo como realidad biológica, sino como un fenómeno intelectual y artístico.

Recordarlo es reconocer que la literatura no es solo una herramienta de poder, sino también de resistencia, memoria y transformación. Su legado nos recuerda que la verdadera riqueza de las letras radica en su capacidad para trascender fronteras, integrar voces diversas y construir nuevas narrativas en tiempos de cambio.

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