DE LA REFLEXIÓN A LA REVELACIÓN: UN VIAJE DE 365 DÍAS POR LAS PARADOJAS Y LA SABIDURÍA DEL LITIGIO REVISTA LOGIA

DE LA REFLEXIÓN A LA REVELACIÓN: UN VIAJE DE 365 DÍAS POR LAS PARADOJAS Y LA SABIDURÍA DEL LITIGIO

Por Hugo S. Mestizo

Desde que, todavía movido por la dicha de haber cumplido mis primeros diez años de ejercicio profesional, decidí pensar en voz alta mediante la publicación de Comparezco y expongo: Meditaciones desde el litigio, mi propósito era muy claro: ofrecer una suerte de espejo literario donde tanto el abogado experimentado como el “legista en grado de tentativa” pudieran reconocerse en la magnificencia del Derecho, sin pasar por alto sus aristas más sombrías y paradójicas. Este libro, el tercero en mi haber, está compuesto de 365 aforismos que nacen de un apolíneo proceso de maduración profesional. Cada reflexión fue tallada con precisa autenticidad, una que invita al lector a navegar en un universo jurídico que, al trascender lo meramente técnico, se convierte en una sinfonía crítica y propositiva sobre el ser-en-el-mundo del Derecho.

La naturaleza lingüística del Derecho, que bien podría considerarse su esencia, demanda que entendamos su capacidad de moldear realidades. En uno de mis aforismos, digo: “Alfarero es a barro como jurista a lenguaje” (aforismo 3), destacando la indispensable relación entre el dominio del lenguaje y el ejercicio profesional del Derecho. La abogacía no debe verse simplemente como una práctica técnica. Es, sobre todo, la habilidad de ordenar y transformar hechos a través de las palabras. Así, las resoluciones y alegatos se convierten en intervenciones vivas, en ordenes performativas donde cada término conlleva un peso significativo y trascendental. Cicerón, con su conocida sabiduría, afirmaba que "el arte de abogar es tan noble que a veces parece más un arte poético que uno jurídico". Sin duda: la retórica en el Derecho tiene el poder de cambiar realidades.

Sin embargo, no todo cae en los dominios de la apología. Mi viaje reflexivo también se enmarca en un contexto que cuestiona la formación profesional de los abogados, sobre todo en un país como México, donde las recientes campañas judiciales han evidenciado la preocupación por una educación jurídica a menudo deficiente. En una era donde el Derecho se ha convertido en un escenario de batallas legales y juegos de poder, no es raro encontrar abogados que carecen de las herramientas críticas necesarias para ejercer su labor de manera efectiva y ética. Ya lo decía Cioran: “El hombre no utiliza su razón, sino que es utilizado por ella”. Esta idea resuena en el ámbito jurídico, hoy más que nunca. La falta de reflexión y formación sólida puede llevar a muchos abogados a convertirse en meros instrumentos de un sistema que necesita constantes actos de legitimación.

La práctica del Derecho requiere coherencia entre nuestra experiencia y los casos que enfrentamos. “La experiencia es relativa y no depende necesariamente de los años, sino de la naturaleza de nuestras contiendas” (aforismo 16). Aprender de cada litigio es fundamental; en ocasiones, vale más un litigio difícil y limpio que mil casos superficiales. Con esto invito a mis colegas a reivindicar la profundidad y el desafío en cada causa, en la inteligencia de que “lo que el estudio del Derecho no otorga, el litigio no suple” (aforismo 290). Sólo a través de la práctica, en conjunto con una formación académica sólida, es posible alcanzar la ética y la justicia dentro del ejercicio del Derecho. Cada conflicto, cada disputa legal es una oportunidad para crecer y comprender la naturaleza humana en su faceta más cruda y luminosa.

También mis alertas a los abogados noveles reflejan una preocupación por la presión de conformarse con un sistema que facilmente puede desvirtuar sus ideales. Les advierto: “Cuidado, querido abogado en ciernes, pues existe la posibilidad de que termines convirtiéndote en lo que actualmente repudias” (aforismo 10). Este desafío no busca desalentar, sino estimular a los nuevos profesionales a mantener su esencia y a luchar incansablemente por su visión de la justicia, máxime en una profesión que consiste en “dispararle al adversario con un arma que luego coloco en mi sien para victimizarme y culpar a otro” (aforismo 74). La doble moral a la que aludo es un espejo que todos debemos sostener ante nosotros. En un entorno donde el Derecho puede ser la "quintaesencia del poder" (aforismo 22), somos los artífices de esa maquinaria y debemos ejercerla con responsabilidad y ética.

Entre mis motivaciones, no menos importante es la carencia de una síntesis que una todos los aspectos del litigio: “Escribí estas meditaciones porque Marco Aurelio ya prestó sus ojos para ver el mundo desde el poder, Baltasar Gracián ya capturó en breves proezas literarias la engañosa hostilidad de la vida humana y Arthur Schopenhauer ya concibió un sistema filosófico de utilidad real, pero nadie, que yo (que conozco poco) tenga noticia, ha especulado desde la síntesis dinámica de tales perspectivas, desde el litigio” (aforismo 106), escribo a manera de justificación. Estoy convencido de que en el Derecho hace falta un enfoque que combine filosofía, observación del poder y crítica a la condición humana. Mi obra pretende ser un fósforo llameante en este sentido.

Mis aforismos están diseñados con la intención de provocar, de incitar a la reflexión y, al mismo tiempo, ofrecer la lucidez y creatividad que escasean en el discurso jurídico actual. Por ello, sostengo que “cada vez que estructuro un argumento, digo para mis adentros: la norma jurídica es un enunciado en blanco que debe escribirse más que leerse” (aforismo 156). Este es el verdadero reto: hacer del Derecho una herramienta de transformación social, de combate contra la injusticia, en lugar de una mera burocracia repulsiva.

De este modo, querido lector, te invito a sumergirte en Comparezco y expongo: Meditaciones desde el litigio. Al final de este viaje descubrirás que las reflexiones y provocaciones aquí contenidas no son sólo un reflejo del mundo jurídico, sino también un mapa hacia el valor y la autenticidad que deben caracterizar a quienes, elegantemente vestidos (aunque no siempre bien preparados), ingresan a las salas de audiencias. Este viaje de 365 pasos que ofrendo al mundo de las ideas, tiene pretensiones de buscar alguna especie de verdad, pero también de aspirar a una justicia que trascienda lo convencional y a un Derecho que, cual faro en medio de la bruma, nos guíe siempre hacia el horizonte de la superación humana.

Así, quizás, logremos que nuestra labor como abogados se convierta en un arte, en un legado que no sólo examine, sino que, sobre todo, transforme. Quizás, en este camino pavimentado de letras a lo largo de un año para que sea recorrido en idéntica temporalidad, descubramos nuestro papel en el sistema, pero también nuestro poder para transformarlo. Quizás Titivillus así lo quiera.

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Créditos:

Creado con imágenes de Kritdanai - "Businessman shaking hands to seal a deal with his partner lawyers or attorneys discussing a contract agreement.Legal law, advice, and justice concept" • Tondone - "Scales of justice on books in a law library, symbolizing legal balance and authority in a professional office setting." • Premreuthai - "A lawyer is reviewing legal documents with a gavel and scales of justice, symbolizing law and legal proceedings." • StockKing - "In a courtroom or law enforcement office there is an open law book placed on a table alongside a wooden judges gavel The scene is isolated on a white background with enough space for text"