Miércoles, 12 de marzo de 2025 Theron Olsen (MDiv 2023)

Lucas 4:42-5:11

42 Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar solitario. La gente andaba buscándolo y, cuando llegaron adonde él estaba, procuraban detenerlo para que no se fuera. 43 Pero él les dijo: «Es preciso que anuncie también a los demás pueblos las buenas noticias del reino de Dios, porque para esto fui enviado». 44 Y siguió predicando en las sinagogas de Judea.
1 Un día estaba Jesús a orillas del lago de Genesaret y la gente lo apretujaba para escuchar el mensaje de Dios. 2 Entonces vio dos barcas que los pescadores habían dejado en la playa mientras lavaban las redes. 3 Subió a una de las barcas, que pertenecía a Simón, y le pidió que la alejara un poco de la playa. Luego se sentó, y enseñaba a la gente desde la barca. 4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: —Lleva la barca hacia aguas más profundas y echen allí las redes para pescar. 5 —Maestro, hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada —contestó Simón—. Pero, como tú me lo mandas, echaré las redes. 6 Así lo hicieron y recogieron una cantidad tan grande de peces que las redes se les rompían. 7 Entonces llamaron por señas a sus compañeros de la otra barca para que los ayudaran. Ellos se acercaron y llenaron tanto las dos barcas que comenzaron a hundirse. 8 Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: —¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador! 9 Es que él y todos sus compañeros estaban asombrados ante la pesca que habían hecho, 10 como también lo estaban Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. —No temas, desde ahora serás pescador de hombres —dijo Jesús a Simón. 11 Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

«¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!» (Lc. 5:8).

Después de oír a Jesús enseñar y dirigir la barca llena de peces, Pedro tiene una experiencia de arrepentimiento. El arrepentimiento es un tema recurrente en el evangelio de Lucas; lo vemos en el ministerio de Juan el Bautista (1:17, 3:3). Lucas difiere en su narración del discurso de Juan sobre la «camada de víboras» (3:7): Mateo dice que este discurso iba dirigido a los fariseos y saduceos (Mt. 3:7), mientras que Lucas lo dirige a la multitud; esto amplía el enfoque de Lucas y enfatiza el tema del arrepentimiento. El núcleo del sermón de Juan el Bautista es la exhortación a «producir frutos que demuestren arrepentimiento» (Lc. 3:8); la multitud, los recaudadores de impuestos y los soldados preguntan a Juan cómo es ese fruto (3:10, 12, 14) y él responde: compartan sus túnicas, cobren sólo lo que se les debe, y no extorsionen por dinero mediante la fuerza.

Lucas utiliza este axioma de «producir frutos que demuestren arrepentimiento» a lo largo de toda su narración: Leví (Mateo) responde al llamado de Jesús, le sigue y es generoso organizando un banquete (Lc. 5:29); la mujer pecadora (Lc. 7:36-50) unge los pies de Jesús con un costoso ungüento; hacia el final del evangelio de Lucas tenemos una yuxtaposición entre el joven rico y Zaqueo (18:18-30; 19:1-10). El joven rico se da la vuelta, mientras Zaqueo dice: «Mira, Señor, ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea» (19:8). Lucas pinta un cuadro claro de cómo es el arrepentimiento.

En nuestra lectura de hoy, el fruto del arrepentimiento coincide con lo que hemos visto en otras partes del evangelio de Lucas: los primeros discípulos, Pedro, Santiago y Juan, lo dejaron todo y siguieron a Jesús. La gran pesca era la paga de un gran día de trabajo, ¡y ellos la dejaron atrás!

Viajar con Lucas a través de la Cuaresma nos confronta con las exigencias del arrepentimiento, que también se alinean con nuestro libro de oración, donde la Cuaresma es el tiempo para «el examen de conciencia y el arrepentimiento; por la oración, el ayuno y la autonegación; y para la lectura y meditación de la santa Palabra de Dios» (LOC, 1981, pág. 183).

Al ser confrontados con nuestra pecaminosidad durante la Cuaresma, mantengamos un arrepentimiento fructífero. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

Theron Olsen (MDiv 2023)

Kalispell, MT

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