FERIAS DE LIBRO REVISTA LOGIA

FERIAS DE LIBRO

MODELO CULTURAL DE VANGUARDIA

Arturo Ahmed Romero

Empezaré comentando que las ferias del libro son una herramienta de difusión de la palabra escrita y de sus creadores; es una herramienta de consulta y una guía práctica sobre la producción editorial, pero sobre todo el papel preponderante que desempeñan estos espacios en la comercialización del libro, la circulación de las ideas y el fomento de la lectura.

Por ahora y seguramente por mucho tiempo, las ferias del libro seguirán siendo un extraordinario escenario para encontrarnos alrededor de la cultura escrita y para reconocer con orgullo y admiración la riqueza de ideas, las letras y las diferentes culturas.

Ante la aparición del libro digital y sus diferentes lecturas las ferias del libro tienen un nuevo reto que es integrar entre sus actividades los medios necesarios para promover ese soporte y darle cabida para beneficio de sus lectores.

De acuerdo al artículo publicado por el investigador Richard Uribe Schroeder, en el libro Ferias del Libro, publicado por el (Cerlalac) Centro Regional para el fomento del libro en América Latina y el Caribe, sobre los antecedentes históricos de las ferias del libro, dice:

“El surgimiento de las ferias del libro, tal y como las conocemos hoy, se remonta al siglo xv, cuando se consolidaron los negocios cada vez más activos entre editores, impresores y libreros que participaban en las ferias mercantiles de Europa. Desde ese momento, es claro que la distribución del libro necesita al librero para la venta al por menor y para las ventas al por mayor como distribuidor e importador. Siguiendo esa dinámica surgió de manera gradual una estructura ferial para el comercio del libro.

Como resultado de ese fenómeno aparecerían en diferentes puntos del Viejo Continente las primeras grandes ferias del libro, como las alemanas de Frankfurt y Leipzig. Estas exposiciones fueron, en un principio, escenarios comerciales donde el libro era solo una parte de la oferta mercantil; en ellas se podía encontrar todo tipo de mercancías como textos y manuscritos, y más adelante los libros impresos de la era Gutenberg. Ambas ferias, tanto Leipzig como la de Frankfurt, han sido hasta ahora los grandes epicentros feriales del mundo.

Durante el siglo XVI la venta de libros en la ciudad de Frankfurt logró un gran auge, y convocó a más de una centena de editores y libreros alemanes, franceses, italianos, suizos y de los Países Bajos. Dado el creciente número de libros, el librero de Augsburgo, Georg Willer presentó en 1574 dos catálogos con novedades, bajo el título Catalogus Universalis.

Con el tiempo, el control ejercido por los jesuitas alejó a los libreros protestantes y la feria decayó. La Feria de Lipzig reemplazó en importancia a la de Frankfurt y se mantuvo como la más dinámica del mundo hasta la Segunda Guerra Mundial. Durante la posguerra, la Feria de Frankfurt renació en la Alemania Federal gracias a la Asociación de Libreros y Editores Alemanes, quienes constituyeron la empresa Exposiciones y Ferias Srl., para tal propósito. El moderno recinto ferial de la ciudad y el apoyo del gobierno local resultaron ser un importante impulso para su consolidación, llevándola en poco tiempo a ser de nuevo el epicentro de los negocios editoriales que es hoy en día”.

Ahora bien, a lo largo del año vemos en el calendario de ferias del libro en nuestro país la oferta de 162 ferias del libro. De acuerdo con el Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura, prácticamente todos los estados de la República, a excepción de Tabasco, cuentan con al menos una feria del libro al año. Si bien es alentador la proliferación de ferias, la Ciudad de México continúa centralizando la oferta, pues llega a tener 52 (32%) a lo largo del año; seguida por el Estado de México, Veracruz, Puebla y Sonora, cada uno con 9 ferias. Las temáticas de ellas son de lo más diversas, las hay tan abiertas como la Feria Internacional del Libro de Minería, o tan específicas como la Feria del libro Jurídico, y de otras muchas temáticas.

La historia de las ferias del libro en México está relacionada con el crecimiento de la industria editorial en nuestro país. Un punto de arranque lo podemos encontrar en el periodo posrevolucionario. En ese contexto confluyen varios factores. Por un lado, el proyecto vasconcelista combatía el analfabetismo a través de misiones culturales, la creación de bibliotecas y la publicación de libros gratuitos que llevaban a la masificación de la cultura. Por otro lado, el impulso que significó la escasez de libros importados de casas editoriales españolas durante el periodo entreguerras. Finalmente, el hecho de que en 1921 los Talleres Gráficos de la Nación pasaran depender de la Universidad Nacional, permitió a Vasconcelos desarrollar ampliamente su labor como editor de libros y revistas gratuitos; esto es, pasar a la producción de libros en gran escala.

La primera Feria del Libro y Exposición de Artes Gráficas en la ciudad de México tuvo lugar del 1 al 10 de noviembre de 1924 en el Palacio de Minería.

Su organización fue dirigida por Jaime Torres Bodet, jefe del Departamento de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública. Además de la propia Secretaría, participó en el evento el Departamento del Distrito Federal. El propósito era, según señaló en la convocatoria Bernardo Gastélum, sucesor de Vasconcelos en la Secretaría: promover el crecimiento recíproco de la producción editorial de la República, facilitar el comercio del libro, hoy entorpecido por la falta de propaganda, estimular la concurrencia de los editores extranjeros al mercado del país, alentar el arte de la imprenta y la decoración del libro, honrándolo por ser el más eficiente vehículo de cultura y de humanidad, y, además, para propagar el afán de la buena lectura, tan descuidada entre nosotros.

Además de las editoriales estatales como las del Museo Nacional, los Talleres Gráficos de la Nación y la Universidad Nacional de México, se ganaron su lugar a través de un concurso, algunas editoriales como la Librería Porrúa, la American Writing Paper, la Compañía Nacional Editora Águilas, Cultura, El Libro Francés, la Federación Nacional de Artes Gráficas, Herrera Hermanos, Enrique Zúñiga, Otto Bettinger, Santiago Galas, la Imprenta de Manuel León Sánchez.

La segunda edición de la Feria se presentó hasta 1942. Probablemente esto se debió a la reticencia al proyecto editorial vasconcelista en un momento en el que el país salía de la lucha armada. Para 1942 la aceptación fue mayor, por lo que la feria llegó a tener 15000 visitantes en un día. A partir de los años 40 las ferias aumentaron y se diversificaron. No obstante, el impulso librero comenzó a tener su auge a partir de la década de los 80.

Las universidades han jugado un papel muy importante en la proliferación de las ferias; tanto, que en 1947 se presentó la primera Feria del Libro Universitario. El esfuerzo más reconocido ha sido el de la Universidad de Guadalajara, que cada año organiza a finales de noviembre, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, una de las más concurridas en el mundo. En la Ciudad de México, la UNAM realiza durante el mes de febrero, la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería; en septiembre la Feria Internacional del libro del IPN; igual en septiembre la naciente Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios. El norte del país cuenta, por su parte, con la Feria Internacional del Libro de Monterrey, organizada por el Tecnológico de Monterrey durante el mes de octubre. No quiero dejar de mencionar la Feria Universitaria del Libro organizada por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y que se ha convertido en uno de los principales promotores del libro en el centro del país.

En estos días tendrán lugar en nuestro país diversas Ferias del Libro. La de Monterrey, el Zócalo de la Ciudad de México, la de Oaxaca y la de Antropología e Historia, son algunas de las que se realizan durante el mes de octubre. Sin duda vale la pena visitar una de ellas. Además de comprar o conocer las novedades editoriales, podemos asistir a presentaciones de libros, conferencias, exhibiciones, ciclos de cine y talleres. Todo esto enriquecerá nuestra experiencia como lectores.

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Creado con imágenes de teostudio - "Open book on wooden table, blurred fair background" • Wirda - "Open book on table in large hall" • Leka - "book fair" • Wirda - "Open book on table, blurred expo background" • khulyatun - "Man holding books at a fair" • Leka - "book fair, bookstore, visitor interested in new book releases" • Artstudio - "Blurred figures at a book fair symbolizing knowledge and education" • Sangkuriang - "Books stacked high in expo hall"