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Miércoles, 25 de marzo de 2026

Rdo. Gregory Kronz (MDiv 1985)

Juan 14:1-31

1 »No se angustien. Confíen en Dios y confíen también en mí. 2 En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas. Si no fuera así, ¿les habría dicho yo a ustedes que voy a prepararles un lugar allí? 3 Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. 4 Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy. 5 Dijo entonces Tomás: —Señor, no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino? 6 —Yo soy el camino, la verdad y la vida —contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. 7 Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre. Y ya desde este momento lo conocen y lo han visto. 8 —Señor —dijo Felipe—, muéstranos al Padre y con eso nos basta. 9 Jesús le contestó: —¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Muéstranos al Padre”? 10 ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre que está en mí, quien realiza sus obras. 11 Créanme cuando digo que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí o al menos, créanme por las obras mismas. 12 Les aseguro que el que cree en mí también hará las obras que yo hago y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre. 13 Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. 14 Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré. 15 »Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. 16 Y yo pediré al Padre y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: 17 el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. 18 No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes. 19 Dentro de poco el mundo ya no me verá más, pero ustedes sí me verán. Y porque yo vivo, también ustedes vivirán. 20 En aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes. 21 ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará; y yo también lo amaré y me manifestaré a él. 22 Judas (no el Iscariote) le dijo: —¿Por qué, Señor, estás dispuesto a manifestarte a nosotros y no al mundo? 23 Le contestó Jesús: —El que me ama obedecerá mi palabra y mi Padre lo amará; vendremos a él y haremos nuestra morada en él. 24 El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías, sino del Padre que me envió. 25 »Todo esto lo digo ahora que estoy con ustedes. 26 Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que he dicho. 27 La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden. 28 »Ya me han oído decirles: “Me voy, pero vuelvo a ustedes”. Si me amaran, se alegrarían de que voy al Padre, porque el Padre es más grande que yo. 29 Y he dicho esto ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean. 30 Ya no hablaré más con ustedes, porque viene el príncipe de este mundo. Él no tiene ningún dominio sobre mí, 31 pero el mundo tiene que saber que amo al Padre y que hago exactamente lo que él me ha ordenado que haga. »¡Levántense, vámonos de aquí!

Meditación

Aunque la enseñanza sobre la persona y la obra del Espíritu Santo ocurre con frecuencia en el libro de los Hechos y en las epístolas paulinas, su mayor enfoque se encuentra en el discurso de Jesús en el Aposento Alto, narrado en el evangelio de Juan. El pasaje de hoy está en el corazón de su enseñanza sobre el Espíritu Santo. Jesús habla de él en el contexto de los apóstoles que tienen un «corazón angustiado» y, enseguida, menciona que tiene más para ellos: la promesa de un hogar en el cielo, el hecho de que él revela al Padre «en la carne» y que, cuando vaya al Padre, enviará al Espíritu Santo. Se refiere al Espíritu Santo como el allos parakletos: otro Consolador. La palabra griega aquí, «otro», significa «otro del mismo tipo». Jesús les dice a los apóstoles que el Espíritu Santo es como él: «Así como caminaron conmigo en mi cuerpo humano, caminarán conmigo por medio de la persona y la obra del Espíritu Santo». Juan caminó con Jesús en la carne durante tres años y caminó con el Espíritu Santo, aquel que caminaría junto a Juan igual que Jesús, ¡durante casi sesenta años más! A medida que los apóstoles aprendían más acerca del Padre por medio de Jesús, también aprenderían que la verdad y el amor son inseparables para quienes desean crecer en el conocimiento y el amor del Señor, ¡y proseguir su ministerio en la Iglesia y en el mundo! Jesús, como «el camino, la verdad y la vida», sería llevado como insignia por sus discípulos, mientras el Espíritu Santo los guiaría en el camino, les enseñaría toda la verdad, recordándoles lo que Jesús les enseñó, y les ayudaría a discernir qué creer y cómo vivir en este mundo, mientras intentan impartir su verdad y confrontar un mundo pecador. El discipulado no consiste solamente en conocer a Jesús como Salvador, mientras vence el poder del pecado y de la muerte mediante la cruz y la resurrección, sino en crecer como siervos, con él como Señor: «Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos» (Jn. 14:15). Al continuar nuestro camino por la Cuaresma y por la Semana Santa hacia la cruz y la resurrección, consideremos lo que esto significa para nosotros mientras caminamos con Jesús, somos llenos del Espíritu Santo y buscamos crecer en la capacidad de seguirle y servirle «en verdad y amor».   Rdo. Gregory Kronz (MDiv 1985) Rector emérito, Pastor en residencia Iglesia Anglicana St. Luke’s Hilton Head Island, SC

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