Jueves, 26 de febrero de 2026 Dr. David Luy - Profesor asociado de Teología sistemática

Juan 2:12-25

12 Después de esto Jesús bajó a Capernaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos, y se quedaron allí unos días. 13 Cuando se aproximaba la Pascua de los judíos, Jesús subió a Jerusalén. 14 Y en el Templo halló a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y también a otros que, instalados en sus mesas, cambiaban dinero. 15 Entonces, haciendo un látigo de cuerdas, echó a todos del Templo, juntamente con sus ovejas y sus bueyes; regó por el suelo las monedas de los que cambiaban dinero y derribó sus mesas. 16 A los que vendían las palomas les dijo: —¡Saquen esto de aquí! ¡No conviertan la casa de mi Padre en un mercado! 17 Sus discípulos se acordaron de que está escrito: «El celo por tu casa me consumirá». 18 Entonces los judíos reaccionaron, preguntándole: —¿Qué señal puedes mostrarnos para actuar de esta manera? 19 —Destruyan este templo —respondió Jesús—, y lo levantaré de nuevo en tres días. 20 Ellos respondieron: —Tardaron cuarenta y seis años en construir este Templo, ¿y tú vas a levantarlo en tres días? 21 Pero el templo al que se refería era su propio cuerpo. 22 Así, pues, cuando se levantó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de lo que había dicho, y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús. 23 Mientras estaba en Jerusalén, durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía. 24 En cambio, Jesús no confiaba en ellos porque los conocía a todos; 25 no necesitaba que nadie le informara acerca de los demás, pues él conocía el interior del ser humano.

Meditación

El segundo capítulo del evangelio de Juan nos confronta con un episodio bastante extraño en la vida de Jesús: aquí lo observamos retrocediendo y alejándose de «muchos que creyeron en su nombre» (vv. 23-24). La reacción es bastante sorprendente a la luz de lo que Juan dice en otros lugares sobre la importancia decisiva de la fe (por ejemplo, Jn. 3:18; 6:29; 20:30). ¿Qué está sucediendo exactamente aquí? Para comprender esta pregunta, es necesario reconocer que a Dios no sólo le preocupa la cuestión de si su pueblo cree, sino también cómo creen y con qué fin creen. La purificación del templo por parte de Jesús ilustra este punto de manera conmovedora. Los lectores atentos del Antiguo Testamento ya sabrán que, históricamente, el problema de la relación de Israel con el templo no ha sido que dudaran del estatus del templo como sede de la presencia especial de Dios en la tierra. El problema no es que Israel rechace el templo como «doctrina», por así decirlo, sino que creen verdades sobre el templo de manera equivocada, por razones equivocadas y al servicio de un propósito equivocado. Mientras que el templo debe funcionar como un instrumento de gracia, Israel constantemente tuerce las intenciones misericordiosas de Dios hacia la presunción y la avaricia. Las duras palabras de Jesús en el templo no son, pues, una acusación de las creencias en sí mismas, sino de creencias aprovechadas para el mal uso y el abuso. En cuanto a la multitud creyente, está claro que el impulso y el objeto de la fe aquí no es realmente Cristo mismo, sino las señales que él realiza. En ese sentido, la fe de estos individuos no es diferente de las aspiraciones políticas de la multitud (Jn. 6) que, debido a sus propios motivos ocultos, desean ungirlo como su rey. Jesús retrocede ante tales gestos porque reconoce lo que son: no fe o confianza en Dios, sino un intento velado de tener poder y beneficios. La respuesta correcta a Dios es, en el fondo, nada más que «creer en aquel a quien Dios mismo envió» (Jn. 6:29). Junto a esta verdad gozosa, sin embargo, el retroceso de Jesús emite una advertencia importante y complementaria: no hay verdadera fe sin arrepentimiento, ni esplendor atrapante en la Pascua sin el escándalo indecoroso de la cruz.   Dios todopoderoso, creemos. Ayuda nuestra incredulidad. Amén.   Dr. David Luy Profesor asociado de Teología sistemática Director académico de NALS Seminario Luterano de América del Norte en el Seminario Anglicano Trinity Ambridge, PA

Credits:

Created with an image by Renáta Sedmáková - "MONOPOLI, ITALY - MARCH 6, 2022: The painting of Jesus Cleanses the Temple scene in the church Chiesa di Sacro Cuore by Onofrio Bramante from 20.,cent."