La Teología Bíblica provee el foco central de nuestro currículo y de nuestra vida comunitaria en Trinity. Los académicos han usado este término de varias formas a lo largo de los años, y es por esto, que he escrito esta breve declaración, para articular nuestro entendimiento básico con respecto a la Teología Bíblica. El profesorado ha aprobado esta declaración como una representación válida de nuestra perspectiva. Si desea una explicación más extensa, puede consultar (en inglés) el New Dictionary of Biblical Theology (editado por T. Desmond Alexander y Brian S. Rosner, InterVarsity Press, 2000).
Los escritos de la Biblia proceden de una variedad de autores que escribieron a través de un largo periodo de años, en diferentes lugares, usando una variedad de géneros literarios, durante distintas etapas del drama redentor. La Teología Bíblica reconoce esta diversidad, pero al mismo tiempo afirma que hay una unidad orgánica en el canon en medio de toda esta diversidad, de tal modo, que la Escritura habla con una sola voz acerca de Dios y sus propósitos divinos. En las palabras de Rosner,
"… participamos en nuestra labor como teólogos bíblicos desde el interior de la tradición viviente de la iglesia cristiana. La Teología Bíblica se concentra principalmente en el mensaje teológico general de toda la Biblia. Esta disciplina se encarga de entender cada parte de la Biblia en relación con el resto, y para lograr esto debe estudiar las interacciones recíprocas de las dimensiones literarias, históricas, y teológicas presentes en los varios corpus, y sus respectivas relaciones internas en el canon Escritural. Solo de esta manera tenemos en cuenta de forma adecuada el hecho de que Dios nos ha hablado en las Escrituras" (3).
Por lo tanto, utilizamos las herramientas exegéticas gramaticales-históricas, pero lo hacemos desde el interior de la Iglesia, con las presuposiciones de fe que lo textos canónicos expresan en sí mismos. Nuestro objetivo es el permitir que cada parte de la Escritura contribuya de forma propia al conjunto; al mismo tiempo, en acuerdo con el anglicanismo clásico, también tratamos de no “exponer un pasaje de la escritura de modo que contradiga a otro” (Artículo XX). Es decir, la diversidad enriquece, no contradice. De esta manera, “la teología bíblica explora la riqueza multilateral de la presentación unificada del mensaje de la Biblia. Está comprometida a declarar ‘todo el consejo de Dios… [a fin de] apacentar la iglesia del Señor’ (Hechos 20:27-28) ” (Rosner 10).
Este enfoque hacia las Escrituras está arraigado en el mismo enfoque que Jesús y los autores del Nuevo Testamento utilizan. San Lucas nos dice que después de su resurrección, Jesús, “comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó [a los discípulos de Emaús] lo referente a él en todas las Escrituras” (Lucas 24:27). Los autores del Nuevo Testamento prosiguieron con este entendimiento. Como señala Rosner, “Los libros del NT conectan a Jesús con el AT en una variedad de maneras, viendo a Jesús como el cumplimietno de toda profecía, el ideal al que individuos e instituciones aspiraban, o el clímax de las obras de Dios reveladas en varios tipos” (10). Por lo tanto, nuestro entendimiento de la Teología Bíblica encuentra la unidad de la Escritura en Cristo, el centro y el fin de la obra creadora y redentora de Dios, según el testimonio y la revelación divina de la Biblia.
Esta perspectiva de la Escritura está en desacuerdo con la enseñanza de muchos académicos, que no creen que haya unidad en la Escritura. Muchos de los líderes en iglesias tradicionales han sido entrenados en una corriente que considera que la Biblia se contradice a sí misma de manera radical, y que por consiguiente, no posee autoridad para guiar nuestras vidas. Más bien, nosotros somos los que escogemos las partes que nos ayudan a expresar nuestras creencias.
Al contrario, nuestro entendimiento de la Teología Bíblica se alinea con la Iglesia a través de la historia, y con la fe y práctica del anglicanismo clásico. Esta manera de entender la Biblia también nos ayuda a prevenir abusos hermenéuticos, como el reducir un pasaje bíblico a un pretexto argumentativo, o el enfrentar al Antiguo Testamento contra el Nuevo, o el promover moralejas que están en desacuerdo con el evangelio. Es importante el señalar que este punto de vista no soluciona toda cuestión interpretativa; hay varios temas en los que los miembros del profesorados están en desacuerdo. Pero este punto de vista sí que es una base sólida sobre la que podemos contemplar con claridad las cuestiones fundamentales del evangelio, y a su vez estudiar nuestros desacuerdos en temas menores de una forma fructífera.
Por lo tanto, la Teología Bíblica desempeña una función vital a la hora de transmitir claridad y confianza en el mensaje de la Biblia para las vidas y ministerios de los miembros del seminario. A su vez, nos ayuda a reconocer las áreas en las que podemos estar en desacuerdo, siendo todavía fieles a las Escrituras, y así dialogar apropiadamente con respecto a nuestras diferencias. La Teología Bíblica nos ayuda a promover y apropiar “todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27), y no solamente nuestros temas favoritos. La Teología Bíblica provee criterio mediante el cual podemos discernir la obra de Dios en la historia de Iglesia y en la actualidad. La Teología Bíblica nos posibilita el entender los temas principales de la Escritura, los cuales son esenciales para estudiar Teología Sistemática y Apologética. Además, esta disciplina nos ayuda a distinguir las pautas de la vida a la que Dios nos llama en Cristo, proveyendo así el contenido esencial y la perspectiva necesaria para pastorear y guiar a los creyentes de nuestras congregaciones en la alabanza y misión del Señor. La Teología Bíblica nos ayuda a trazar la misión de Dios desde la Creación hasta la Nueva Creación, abasteciendo la revelación que necesitamos para entender nuestra identidad y propósito en esta vida, como individuos, y también corporativamente como el Cuerpo de Cristo.
En definitiva, en Trinity la Teología Bíblica proporciona el foco central de nuestro currículo y de nuestra vida comunitaria, supliendo una clave interpretativa para estudiar las Escrituras y ser guiados por Dios y su revelación.