Miércoles de ceniza, 18 de febrero de 2026 Mary Theresa Webb, (DLM 1985)

Mateo 6:1-6, 16-21

1 »Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa. 2 »Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. 3 Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, 4 para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

5 »Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. 6 Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. 16 »Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los hipócritas, que cambian sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que estos ya han obtenido toda su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara 18 para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino solo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. El imaginario popular sobre las disciplinas espirituales que tienen lugar después del Miércoles de Ceniza parece limitarse a la renuncia de cosas como el alcohol, el chocolate, la carne, o tal vez alguna de las comidas del día. Aunque, sin duda, estas son disciplinas valiosas, me pregunto si esta limitación es un síntoma del materialismo occidental ya que, en general, la cultura cristiana ha descuidado la relación entre la caridad y la Cuaresma. Durante el Advenimiento, la Navidad y el período previo al Año Nuevo es cuando la mayoría de los cristianos se muestran generosos, indudablemente alentados por la perspectiva de cerrar las cuentas financieras del año, así como por aprovechar las exenciones fiscales que ofrece el Estado. 19 »No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. 20 Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. 21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Meditación

¿Qué tiene de especial recibir una cruz de ceniza en la frente hoy? Esta tradición del Miércoles de Ceniza se ha vuelto costumbre, pero ¿es apropiada? Cuidado, una lectura sencilla del texto de hoy (Mt. 6:1) nos diría que este ritual puede parecer una forma de mostrar nuestra justicia; al menos eso es lo que aprendí del obispo Terrance Kelshaw cuando yo era estudiante y él, profesor en Trinity. Profundizando en el pasaje de hoy, vemos que incluso las donaciones monetarias a organizaciones benéficas deberían hacerse en secreto, así como tampoco deberíamos permitir que nuestros nombres sean publicados en el folleto de dichas organizaciones. ¿Habría que reportarlas al Departamento de Impuestos? Si registramos nuestras donaciones, podemos reducir nuestros impuestos. Eso parece tener sentido en lo financiero, pero no sentido bíblico. ¿No hablaba Jesús de entregarnos a nosotros mismos y alimentar a quienes tienen hambre y están en necesidad? Las disciplinas que se observan en la Cuaresma son más que resoluciones que estaremos tentados a romper; en cambio, dediquemos más tiempo a la oración y, si ayunamos, hagámoslo sin compartirlo con nadie excepto con Dios (Mt. 6:16-17). Este período de cuarenta días de la Cuaresma está destinado a practicar el fortalecimiento de nuestra relación con Dios y a ordenar nuestras prioridades correctamente con él. Los estadounidenses tenemos tesoros materiales abundantes que, a menudo, nos distraen de construir tesoros espirituales. En esta Cuaresma, tomemos tiempo para estar con Dios y construir nuestros tesoros del corazón. Padre Dios, venimos a ti reconociendo nuestra naturaleza pecaminosa. No te hemos amado con todo nuestro corazón; hemos descuidado nuestro tiempo contigo con demasiada frecuencia, distraídos con nuestros tesoros terrenales. Nos falta gratitud por tu fidelidad; no somos constantes en la oración ni en el cuidado de los necesitados. Enséñanos a ser humildes, a ser más conscientes de los demás. Levántanos cuando caigamos y ponnos de nuevo en el camino. Ayúdanos a ser más como Jesús. Mary Theresa Webb, MEd, PhD (DLM 1985) Fraternidad Anglicana de Oración y miembro del coro Primera Iglesia Metodista Unida Lancaster, PA

Credits:

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