Miércoles, 11 de diciembre de 2024 James Rider, MA, CFRE, CAP - Director de Donaciones y legados filantrópicos

Sofonías 3:14-18

14 ¡Lanza gritos de alegría, hija de Sión! ¡Da gritos de victoria, Israel! ¡Regocíjate y alégrate de todo corazón, hija de Jerusalén! 15 El Señor te ha levantado el castigo; ha puesto en retirada a tus enemigos. El Señor, rey de Israel, está en medio de ti: nunca más temerás mal alguno. 16 Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, ni te desanimes, 17 porque el Señor tu Dios, está en medio de ti como poderoso guerrero que salva. Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor, se alegrará por ti con cantos». 18 «Yo te libraré de las tristezas, que son para ti una carga deshonrosa.

En medio de tiempos turbulentos, el profeta Sofonías lanza un poderoso mensaje de esperanza y restauración al pueblo de Judá. Tras pronunciar juicio sobre las naciones y hacer un llamado al arrepentimiento, Sofonías concluye su profecía con esta hermosa promesa sobre la presencia y el amor de Dios.

El pasaje comienza con un llamado a la alegría. No se trata de una celebración a medias, sino de una exuberante efusión de júbilo: el pueblo debe cantar, gritar, alegrarse y regocijarse de todo corazón. ¿Por qué? Porque Dios les ha quitado el castigo y ha derrotado a sus enemigos, la vergüenza y el miedo que antes les atormentaban han desaparecido.

Pero el motivo del regocijo va más allá de la simple eliminación de las circunstancias negativas; el núcleo de este pasaje es la afirmación de la presencia de Dios: «El Señor, el Rey de Israel, está en medio de ti». Esta presencia divina es la fuente de su seguridad y la razón por la cual no deben temer.

La imagen de Dios que se presenta aquí es a la vez tierna y poderosa: se le describe como un guerrero victorioso que salva, enfatizando su fuerza y capacidad para proteger; sin embargo, este mismo Dios se «deleita con gozo» en su pueblo y se regocija por él con cantos. Es una imagen sorprendente: el todopoderoso Creador del universo cantando con alegría por sus hijos amados.

Este pasaje nos recuerda que el amor de Dios no es distante ni frío, sino profundamente personal y afectivo; no sólo nos acepta, sino que se deleita en nosotros. Su amor no se basa en nuestra actuación o en nuestra valía, sino en su carácter y en su elección de amarnos.

Al reflexionar sobre estas palabras, animémonos. Sean cuales sean los retos o los temores a los que nos enfrentemos, podemos consolarnos sabiendo que Dios está con nosotros; Él es poderoso para salvar y se deleita en nosotros. Dejemos que esta verdad penetre profundamente en nuestros corazones, disipando el miedo e inspirando una adoración gozosa.

Que hoy respondamos al amor de Dios con alegría sincera. Alcemos nuestras voces en alabanza, no por obligación, sino desde un lugar de auténtica alegría, y en los momentos de duda o dificultad, recordemos que el Dios que se alegra por nosotros cantando está siempre a nuestro lado, dispuesto a consolarnos, fortalecernos y salvarnos.

Querido Dios, nos regocijamos en tu presencia y en tu amor. Gracias por eliminar nuestros temores y ser nuestro poderoso Salvador; ayúdanos a vivir en la alegría de tu deleite y a cantarte alabanzas con todo nuestro corazón. Que siempre recordemos que estás con nosotros, alegrándote por nosotros con gozo. ¡En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!

James Rider, MA, CFRE, CAP

Director de Donaciones y legados filantrópicos

Seminario Anglicano Trinity

Ambridge, PA

Credits:

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