Juan 7:14-24
14 Jesús esperó hasta la mitad de la fiesta para subir al Templo y comenzar a enseñar. 15 Los judíos se admiraban y decían: «¿De dónde sacó este tantos conocimientos sin haber estudiado?». 16 —Mi enseñanza no es mía —respondió Jesús—, sino del que me envió. 17 El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta. 18 El que habla por cuenta propia busca su vanagloria; en cambio, el que busca glorificar al que lo envió es una persona íntegra y sin maldad. 19 ¿No les ha dado Moisés la Ley a ustedes? Sin embargo, ninguno de ustedes la cumple. ¿Por qué tratan entonces de matarme? 20 —Estás endemoniado —contestó la multitud—. ¿Quién quiere matarte? 21 Jesús les dijo: —Hice una señal milagrosa y todos ustedes han quedado asombrados. 22 Por eso Moisés les dio la circuncisión, que en realidad no proviene de Moisés, sino de los patriarcas y aun en sábado la practican. 23 Ahora bien, si para cumplir la Ley de Moisés circuncidan a un varón incluso en sábado, ¿por qué se enfurecen conmigo si en sábado lo sano por completo? 24 No juzguen por las apariencias; juzguen con justicia.
Meditación
«Los judíos se admiraban y decían: “¿De dónde sacó este tantos conocimientos sin haber estudiado?”» (Jn. 7:15). Los fariseos tenían razón en cuestionar a Jesús. A diferencia de otros que hablaban con autoridad, él carecía de las credenciales estándar o del aprendizaje establecido que le dieran el derecho a hablar en nombre de Dios. Y, sin embargo, ahí estaba, en el templo, defendiéndose con una simple apelación: «Mi enseñanza no es mía, sino del que me envió» (v. 16). De esta manera, vemos la persistente proclamación sobre Jesús que impregna el evangelio de Juan: Jesús no es un maestro entre muchos, sino el maestro enviado por Dios para revelar al mundo lo que no se podía aprender de ninguna otra manera. Interactuar con Jesús es ser confrontado por la persona y la obra de Dios mismo, y como resultado, la respuesta hacia él suscitará temor, ira y asombro. A medida que nos acercamos —una vez más— hacia los eventos y el drama de la Semana Santa, se nos recuerda, a través de nuestro estudio de Juan, que Jesús ha reorientado fundamentalmente nuestros conceptos sobre quién es Dios, quiénes somos nosotros y la naturaleza misma de nuestra existencia a través de su vida, muerte y resurrección. Durante nuestra observancia anual de la Cuaresma, somos invitados desde el principio —Miércoles de Ceniza—, una vez más, a una temporada de consideración introspectiva de la cruz. En nuestra liturgia de 2019, escuchamos: «Por tanto, los invito en nombre de la Iglesia entera a observar una santa Cuaresma mediante el examen de conciencia, el arrepentimiento, la oración, el ayuno y el sacrificio, estudiando y meditando en la Palabra de Dios» (LOC, 163). Así como la enseñanza de Jesús trajo comprensión, claridad y revelación al mundo —que de otro modo no habría conocido—, también su muerte trajo claridad a las profundidades de la realidad de nuestro pecado, algo de lo que no éramos conscientes y que con demasiada frecuencia ignoramos o minimizamos, para nuestro propio peligro. Sin embargo, esta es la magnífica belleza de la aparente contradicción de la temporada de Cuaresma: somos invitados al riguroso «examen de conciencia y arrepentimiento», no como un acto de autoflagelación o sentimentalismo mórbido, sino como un ejercicio devocional en el camino de aprender del Maestro acerca de quiénes somos, quién es él y cómo su perdón, misericordia y amor continúan siendo la fuente de la que vivimos. Padre celestial, dame la confianza, a través de tu amado Hijo, para aprender de él el camino del examen de conciencia y el arrepentimiento. Que por su amorosa instrucción y su misericordia sin límites, yo sea renovado, restaurado y devuelto a una vida de fe más profunda, y continúe con valentía en el camino de redención al que me has llamado a andar. Rdo. Dr. John D. «Jady» Koch, Jr. DTheol. (MDiv 2007) Rector Parroquia Holy Trinity Hillsdale, MI
Credits:
Created with an image by tong2530 - "Children gathering around Jesus to listen to His teachings."