Loading
La Educación escrita con “S” es un error inaceptable.

Grave. Ninguna persona en cuarto grado de escuela, o más, debería cometerlo. Pero en nuestro país, este es el pan de cada día. La portada expresa la gravedad de esta situación y es un llamado urgente a la acción.

Nuestra educación pública atraviesa la peor crisis en mucho tiempo.

Es una crisis de aprendizajes, recursos y gestión. Si no actuamos en modo emergencia, niñas, niños y jóvenes que asisten al sistema educativo público, saldrán –si salen– muy pobremente educados, lo que afectará sus habilidades, sus empleos y salarios futuros. Y con ellos, afectará también al país.

Nuestros niños y niñas no están aprendiendo a leer, ni a escribir bien.

Una base fundamental para que tengan éxito en la escuela, el colegio y la universidad. Según una encuesta realizada, 6 de cada 10 docentes dicen que sus estudiantes muestran carencias en estas áreas.

Los problemas de la educación se agravaron con la pandemia.

El cierre de centros educativos provocó que el estudiantado perdiera cerca de dos años de escolaridad.

Pero además se suman otros problemas que venimos arrastrando desde mucho antes. Por ejemplo, los resultados de pruebas internacionales señalan desigualdades en los aprendizajes entre hombres y mujeres, debido a estereotipos de género. Esto genera oportunidades distintas que se arrastran hasta los niveles más avanzados como la universidad.

Las respuestas institucionales no alcanzan para salir de la crisis educativa y cerrar brechas.

Además, tendencias recientes en el financiamiento de la educación superior pública amenazan su sostenibilidad y la atención de desafíos en acceso, permanencia y graduación.

El país tampoco está honrando sus acuerdos nacionales en educación, como el establecido en nuestra Constitución Política respecto a invertir un 8% del PIB para el financiamiento.

Hoy ni siquiera llegamos a un 6%. Hay menos plata para mejorar nuestros centros educativos y hacerlos lugares agradables para aprender. Es decir: ¡vamos como el cangrejo! Estamos como hace 10 años atrás.

Además, en nuestro país menos del 10% de las escuelas que tenemos (317 de 3.687) ofrecen todas las materias que el estudiantado debe estar aprendiendo, según un acuerdo tomado por el Consejo Superior de Educación.

La mayoría de nuestros niños y niñas no reciben todas las materias, aunque es su derecho.
De no actuarse con urgencia, será más difícil salir de la crisis. La educación nacional será de menor calidad y podría excluir a los grupos más vulnerables de la población, en especial los más pobres que son los que necesitan apoyo con recursos del Estado.

Lo que Costa Rica haga hoy con la educación tendrá severas repercusiones sobre su futuro, crecimiento, desarrollo humano y la democracia que históricamente hemos tenido.

¡A Costa Rica no le sirve una ‘educasion’ con fallas y carencias!… una educación con “S” no hará que el país y su gente sigan progresando.

¿Está usted de acuerdo con lo que está sucediendo? ¿Nos quedamos tranquilos o actuamos ya? ¿Cómo podemos ayudar a cambiar esta situación? ¿Qué podemos hacer desde nuestros hogares y nuestra familia?

Corrijamos entre todos y todas el error en esta portada para que tengamos una educación escrita correctamente.

¡Usted decide!