Juan David Rodríguez septiembre 2024

“Yo fui joven y ya soy viejo, y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan.” Salmos 37:25

Desde que tengo memoria, recuerdo a mi mamá repitiéndome ese versículo infinidad de veces; creo que por eso se ha convertido en un pilar en mi vida. Me recuerda cómo el Señor actúa en su provisión y cuidado, incluso en los aspectos más pequeños de mi vida. Sin embargo, durante años lo reduje al sustento material, pero esto abarca mucho más. ¿Qué hay de las injusticias? ¿El Señor deja al justo abandonado a su suerte en medio de las situaciones difíciles? He estado reflexionando sobre esto. Es fácil ver lo que nos parece injusto y desear con fuerte anhelo la justicia. A fin de cuentas, ¿no son pensamientos nobles? Es natural sentir indignación, querer tomar venganza o hacer justicia por nuestra cuenta, buscando ser escuchados.

No obstante, cuando leemos el salmo completo, lo primero que dice es: “No te irrites… confía en el Señor y haz el bien” (v.1-3). Aún más difícil para nosotros, el salmista añade: “Espera en silencio en el Señor y aguarda con paciencia… renuncia a la ira y abandona el enojo” (v.7-8). El versículo “No he visto a un justo desamparado” no se limita únicamente a nuestras necesidades físicas. En realidad, todo el capítulo contrasta al hombre justo enfrentándose a personas malvadas. Hermanos, sin importar lo injusta que nos parezca nuestra situación, debemos recordar que el Señor no es indiferente. Él es justicia y no deja de actuar. Nuestra tarea corresponde en confiar en Él, y a veces esa confianza debe manifestarse en silencio, sabiendo que nuestro Dios es fiel y justo.

“Mas la salvación de los justos viene del Señor; Él es su fortaleza en el tiempo de angustia. El Señor los ayuda y los libra; los libra de los impíos y los salva, porque en Él se refugian.” Salmos 37:39-40

Espero que reflexionar un poco conmigo en la Palabra de Dios haya sido de bendición para ustedes. Ahora les quiero contar un poco de cómo van las cosas

Les agradezco a quienes oraron por las clases sobre la primera carta a Timoteo que junto a mi grupo estuvimos impartiendo en el instituto a los varones de la etapa bíblica, fue un tiempo muy especial. También les agradezco por sus oraciones por los ministerios en los que estoy involucrado. Gracias al Señor he podido participar más en las enseñanzas algunos domingos, y aunque es una labor agotadora porque transmitimos la Palabra de Dios, la cual es un desafío espiritual más que físico, también es algo que disfruto mucho. Lo considero un gran privilegio, pero les pido que sigan orando por mí; el enemigo sabe cómo distraernos y alejarnos de nuestra misión.

Otra parte que también estoy disfrutando es participar y ayudar en el club bíblico con adolescentes y niños los sábados, para mi es muy especial solo el hecho de poder mostrarles un poco del amor del Señor a estos niños y usar los dones que el Señor me ha dado en esta labor, pero entiendo que mi paso es transitorio y la verdad quiero ayudar a las demás personas que quedan para que puedan ejercitar sus dones y ponerlos en práctica en este ministerio.

¡Oren para que estos niños conozcan más y más al Señor Jesús y crean en la Fuente inagotable de Amor que es el Señor! Y también para que más maestros se animen y sin importar quien se vaya el ministerio pueda seguir de pie.

Con respecto al futuro del ministerio, el Señor continúa mostrando de diversas maneras las numerosas necesidades que existen. Mi oración es tener un corazón sensible a esas necesidades, para poder discernir dónde está obrando el Señor y cuál es el papel que Él quiere que desempeñe ahí. Me gustaría contarles más, pero esta carta sería demasiado extensa. Quiero agradecerles por leer, por estar pendientes, por orar y por confiar en la obra del Señor. ¡Él sigue esparciendo Su Palabra y quiere que seamos parte de esta labor!

Motivos de oración

  • Por mi tiempo en el instituto que lo pueda aprovechar y ser de bendición. Este mes estaremos compartiendo sobre misiones a los chicos del primer año, oren para que pueda ser usado y dar animo a estos muchachos.
  • Por las enseñanzas que estoy dando, que el Señor me de sabiduría y yo pueda ser diligente en el estudio y la preparación de las clases. Estaré ayudando en la enseñanza de la carta a los Hebreos en la iglesia.
  • Por fortalecimiento espiritual, recuerden que nuestras luchas no son contra sangra ni carne y el enemigo está al asecho, que pueda permanecer firme en la verdad de Dios.
  • Por más oportunidades para compartir el Mensaje de Salvación.
  • Por el futuro ministerio, hasta el momento hay dos posibles opciones, que el Señor me ayude a ser sabio en cuanto a donde servir.
  • Por mas obreros dispuestos a ir ya que la mies es mucha, y por iglesias con visión misionera global.
  • Por los trabajos de traducción Bíblica, que la Palabra siga llegando a mas idiomas.
Gracias por orar, siempre será el mejor apoyo. También me gustaría saber de ustedes, no dude en escribir.