Lunes, 9 de diciembre de 2024 Reverendísimo Cn. Bryan C. Hollon - PhD Decano y presidente TAS

Isaías 51:4-16

4 »Préstame atención, pueblo mío; óyeme, nación mía: porque de mí saldrá la Ley y mi justicia será luz para las naciones. 5 Ya se acerca mi justicia, mi salvación está en camino; ¡mi brazo juzgará a las naciones! Las costas lejanas confían en mí y ponen su esperanza en mi brazo. 6 Levanten los ojos al cielo, miren la tierra aquí abajo: como humo se esfumarán los cielos, como ropa se gastará la tierra y como moscas morirán sus habitantes. Pero mi salvación permanecerá para siempre, mi justicia nunca fallará. 7 »Escúchenme, ustedes que conocen lo que es recto; pueblo que lleva mi Ley en su corazón: No teman el reproche de los hombres ni se desalienten por sus insultos, 8 porque la polilla se los comerá como ropa y el gusano los devorará como lana. Pero mi justicia permanecerá para siempre; mi salvación, por todas las generaciones». 9 ¡Despierta, brazo del Señor! ¡Despierta y vístete de fuerza! Despierta, como en los días pasados, como en las generaciones de antaño. ¿No fuiste tú el que despedazó a Rahab, el que traspasó a ese monstruo marino? 10 ¿No fuiste tú el que secó el mar, esas aguas del gran abismo? ¿El que en las profundidades del mar hizo un camino para que por él pasaran los redimidos? 11 Volverán los rescatados del Señor y entrarán en Sión con cantos de júbilo; su corona será el gozo eterno. Se llenarán de regocijo y alegría, y se apartarán de ellos el dolor y los quejidos. 12 «Soy yo mismo el que los consuela. ¿Quién eres tú, que temes a los hombres, a simples mortales, que no son más que hierba? 13 ¿Has olvidado al Señor, que te hizo; al que extendió los cielos y afirmó la tierra? ¿Vivirás cada día en terror constante por causa de la furia del opresor que está dispuesto a destruir? Pero ¿dónde está esa furia? 14 Pronto serán liberados los prisioneros; no morirán en el calabozo ni les faltará el pan. 15 Porque yo soy el Señor tu Dios, yo agito el mar, y rugen sus olas; el Señor de los Ejércitos es mi nombre. 16 He puesto mis palabras en tu boca y te he cubierto con la sombra de mi mano. He establecido los cielos y afirmado la tierra y he dicho a Sión: “Tú eres mi pueblo”».

El título de este cuadro, Varón de dolores (más detallado abajo), procede directamente de Isaías 53:3-4 y sugiere que el Mesías esperado traerá la salvación a través de sufrimiento y esfuerzo.

Este cuadro –de principios del siglo XVII– de Abraham Bloemaert llama la atención del espectador directamente sobre el sufrimiento físico y emocional de Cristo. Jesús está representado con una corona de espinas y su cuerpo lleva las marcas de la crucifixión; la sangre que mana de sus heridas enfatiza su tormento reciente. Además, Bloemaert añade profundidad e intensidad emocional a la escena mediante el uso del claroscuro (el contraste dramático entre la luz y el color oscuro).

La pálida piel de Cristo parece brillar contra la sombra de fondo, creando una sensación de presencia divina en medio del sufrimiento. Este es el Mesías profetizado en Isaías 51 que, a través de su propio sufrimiento «se llenará de regocijo y alegría» para su pueblo y «apartará el dolor y los gemidos».

Asimismo, el artista capta una compleja gama de emociones en el rostro y la postura de Cristo: su dolor y tristeza son evidentes, pero también una sensación de aceptación digna de su destino. Los ojos de Cristo, a menudo descritos como mirando hacia el cielo o hacia el espectador, transmiten una mezcla de angustia y compasión. Este cuadro invita al público a contemplar el sacrificio de Cristo y la redención de la humanidad a través de su sufrimiento.

Reverendísimo Cn. Bryan C. Hollon

PhD Decano y presidente

Seminario Anglicano Trinity

Ambridge, PA

Varón de dolores de Abraham Bloemaert (cir. 1645)