ESTADO Y BIOPOLÍTICA
Por Uriel Enrique García Rojas
El Estado y la Biopolítica: Dispositivos de Control y Producción de la Vida
El análisis foucaultiano de la biopolítica desvela la transformación del ejercicio del poder en la modernidad. Más allá del dominio territorial y la soberanía ejercida sobre los sujetos en términos jurídicos, el Estado contemporáneo ha incorporado estrategias de regulación y administración de la vida misma. Desde la medicalización de la existencia hasta el control de los cuerpos a través de regímenes normativos, el biopoder se erige como un mecanismo difuso que configura subjetividades y delimita los márgenes de lo vivible. En este contexto, el Estado no solo interviene en la gestión de poblaciones, sino que también delimita quiénes merecen vivir y bajo qué condiciones.
El Biopoder y la Normalización de la Vida
Foucault conceptualiza el biopoder como una modalidad de ejercicio del poder que, a diferencia de la soberanía clásica basada en la amenaza de muerte ("hacer morir y dejar vivir"), se orienta hacia la optimización de la vida, estableciendo un régimen de "hacer vivir y dejar morir". Esta reformulación introduce un desplazamiento paradigmático: el poder ya no se limita a la represión, sino que se articula mediante dispositivos de disciplinamiento y normalización.
A través de instituciones como la medicina, la psiquiatría, la educación y la salud pública, el biopoder opera en la construcción de un cuerpo social que se ajusta a determinados estándares de funcionalidad y productividad. La medicalización de la conducta, la promoción de la higiene como imperativo moral y la epidemiología como instrumento de gestión poblacional son ejemplos de la intervención del Estado en la vida biológica de los sujetos. Así, la biopolítica establece una frontera entre lo normativo y lo patológico, determinando quién es incluido en el circuito de la protección estatal y quién queda expuesto a su abandono.
Políticas Sanitarias y Control Social: La Pandemia como Caso de Estudio
El manejo de la pandemia de COVID-19 ejemplificó la capacidad del biopoder para reorganizar el orden social a través de medidas sanitarias de excepción. El confinamiento obligatorio, la vigilancia epidemiológica y la imposición de pasaportes sanitarios revelaron la existencia de un Estado que, bajo la premisa del bienestar colectivo, reconfigura los derechos individuales y redefine los límites de la autonomía corporal.
En este contexto, la biopolítica no solo reguló la movilidad y las interacciones sociales, sino que también estableció nuevos mecanismos de inclusión y exclusión. Aquellos que no se ajustaban a los protocolos de vacunación o que cuestionaban las directrices sanitarias fueron objeto de una forma de estigmatización biopolítica, lo que demuestra que la gestión de la salud pública no es neutral, sino que está intrínsecamente vinculada a relaciones de poder.
Así, el discurso de la salud pública se convirtió en un dispositivo de normalización que permitió la suspensión de derechos bajo el argumento de una crisis sanitaria. Este fenómeno plantea interrogantes fundamentales: ¿en qué medida el Estado puede intervenir en la vida de los ciudadanos sin transgredir principios éticos fundamentales? ¿Cómo evitar que las políticas de salud se conviertan en herramientas de segregación y control social?
Eugenesia Contemporánea y la Producción de Vidas Optimizadas
Uno de los aspectos más inquietantes del biopoder es su capacidad para definir la calidad y el valor de la vida. Históricamente, las políticas eugenésicas ilustraron la tendencia del Estado a intervenir en los procesos reproductivos con el propósito de “mejorar” la composición de la población. Desde la esterilización forzada en el siglo XX hasta las actuales tecnologías de edición genética, el biopoder ha evolucionado, pero mantiene su lógica fundamental: la regulación de los cuerpos en función de criterios de eficiencia y normalización.
El auge de la biotecnología y la medicina predictiva refuerzan este fenómeno. La posibilidad de seleccionar embriones en función de predisposiciones genéticas, así como la implementación de seguros médicos diferenciados según perfiles biomédicos, configuran un escenario donde la biopolítica opera de manera aún más sofisticada. En este marco, la vida se mercantiliza y se somete a un proceso de optimización que, lejos de ser neutral, refuerza desigualdades estructurales y excluye a quienes no encajan en los parámetros establecidos de salud y funcionalidad.
Algoritmos, Inteligencia Artificial y el Nuevo Rostro del Biopoder
El desarrollo de sistemas de inteligencia artificial y su integración en la gestión de la salud pública han añadido una nueva capa de complejidad a la biopolítica contemporánea. Los algoritmos predictivos que analizan patrones epidemiológicos, la automatización de diagnósticos médicos y la administración de bases de datos biométricas refuerzan el control sobre la vida de los individuos a través de mecanismos opacos y despersonalizados.
El problema fundamental radica en la delegación del poder biopolítico a estructuras algorítmicas que no solo reproducen, sino que amplifican sesgos preexistentes. La discriminación algorítmica en la asignación de recursos médicos, la vigilancia biométrica en el acceso a servicios y la intersección entre biotecnología y capitalismo de plataformas generan un nuevo régimen de exclusión biopolítica donde la vida se gestiona desde criterios de rentabilidad y eficiencia.
Biopolítica y Resistencia
El análisis foucaultiano nos recuerda que la biopolítica no es un destino ineludible, sino un campo de lucha. Las formas de resistencia ante el biopoder deben articularse en múltiples frentes: desde la reivindicación de la autonomía corporal hasta la exigencia de transparencia en la gestión de datos biométricos y la lucha contra la mercantilización de la vida.
Es imperativo desarrollar una ética de la biopolítica que ponga en cuestión los límites del poder estatal sobre la vida. ¿Cuáles son las condiciones que garantizan que la gestión de la salud pública no derive en mecanismos de exclusión? ¿Cómo evitar que la tecnificación de la biopolítica desdibuje la responsabilidad política en la toma de decisiones?
Créditos:
Creado con imágenes de Oleh - "Crowd walking down busy shopping street in paris at dusk" • Gatherina - "Blurred people crossing the street in black and white" • Thitiporn - "Manipulated Power: A businessman is controlled by unseen forces, symbolized by strings held by hands above, surrounded by many smaller figures on a bed of money." • Elnur - "The Oval Office in the White House with Gold Curtains and View of the White House Grounds" • VK Studio - "Whimsical scene of dollar bills flying around the US Capitol, symbolizing money and politics, against a soft-focus background of the iconic building." • CreativeSeven - "The Political Divide Understanding the Blue and Red Facets of Our Society"