Por amor al arte POR carolina escobar

MUPIM RevistaALMA CREATIVA

Dibujar, para muchos, es un juego de la infancia. Pero a veces, ese juego se transforma en un lenguaje para toda la vida. En esta nota, Carolina Escobar —Ilustradora y diseñadora gráfica— nos comparte su historia de amor con el arte. Desde los primeros trazos en los márgenes de sus carpetas hasta el encuentro con su gran maestro, un recorrido lleno de sensibilidad, aprendizajes y pasión. Un testimonio que inspira a mirar, a crear y a volver a conectar con eso que nos hace bien.
“La espera” Óleo sobre tela. 2017

Una historia dibujada con el alma

Cómo arranca la historia…

Creo que sacando algunas excepciones de chicos todos dibujamos. Exploramos ese mundo como tantos otros, de manera lúdica, como un juego. Practicamos deportes, cantamos, bailamos, tocamos algún instrumento. Y en ese momento seguramente no nos importaba cómo lo hacíamos porque era un juego.

Sin embargo, dentro de todas las alternativas que el mundo nos iba presentando, había algunas que nos gustaban más que otras. Dónde nos sentíamos como pez en el agua.

En mi caso, dibujar me gustó desde que tengo memoria. Y es algo que, sin dudas, me va a acompañar toda la vida.

Haciendo un poco de memoria, hay un hecho que creo que fue la gran influencia para despertar este amor que siento por el dibujo: la admiración. Sí, una admiración absoluta por cómo dibujaban mi mamá y mi papá. Fueron mis primeros referentes. No sé si alguna vez se los dije con palabras, pero estoy segura que se los demostré una y otra vez de la manera en que siempre me sentí más cómoda para comunicarme: dibujando.

“Bailarina” Óleo sobre tela. El primer óleo que pinté en el taller. 2014

Primeros trazos

Cuando pienso en mi infancia, hay una anécdota que nunca voy a olvidar. En esa época había una canción que sonaba seguido en un programa de TV (Festilindo o Cantaniño, uno de esos dos), que decía así: “…tengo un hermanito chiquitito… hace dibujitos, en un papelito…. Cuando se le acaba ese papelito sigue dibujando en la pared…”

Si bien la canción advertía que eso no estaba bien, yo decidí ignorar esa parte y dije: “¡Qué buena idea! ¡Qué divertido…!” Así fue como decoré las paredes del living de mi casa… ¡con una lapicera!

Se preguntarán si me retaron… Por supuesto. Por algo la recuerdo… pero si se preguntan si valió la pena, la respuesta es: Sí. Estaba jugando y expresándome (y por suerte no hubo heridos…)

En la época escolar (que ya dibujaba adentro de las en hojas, …en las de todas las materias… sí, cuando me aburría decoraba todo el margen de las hojas con dibujos) recuerdo frases como: “¡Qué bien dibujás!”, “¡Qué lindo dibujo!”, “¿Me hacés uno?”

Cuando había que ilustrar una lámina para un trabajo práctico automáticamente me miraban como diciendo: “Vos”. Y la verdad lo hacía con todo el amor el mundo… Hasta me tocó hacer la bandera de egresados de 5to año (¿a dónde habrá quedado…?)

"Ángel" Lápiz negro sobre papel. 2013

Nos ponemos más serios

Después de recibirme de diseñadora gráfica y de trabajar varios años en esa profesión, ya casada y con dos hijas chiquitas, sentí un fuerte deseo de darle otra estructura a ese “hobby” que me había acompañado toda la vida. Fue así como decidí inscribirme en la escuela de Dibujo Garaycochea, en un curso de dibujo artístico y pintura. Y puedo decir sin exagerar que fue uno de los años más lindos de mi vida en lo que respecta al camino del arte.

El grupo humano fue hermoso. Mi profesor… un genio. Con el correr de los meses, nos fue contando sobre su trayectoria, sobre cómo el dibujo y la pintura lo habían llevado a recorrer el mundo. Pero siempre desde una humildad enorme y eso creo que me hacía admirarlo todavía más.

No puedo explicar lo que fui sintiendo a medida que avanzaba en el curso. Me gustaban los resultados que iba obteniendo, y creo que nunca estuve tan atenta en una clase como en esas. Cada palabra, cada consejo, los atesoro en mi memoria y los repaso cada vez que me pongo a dibujar o pintar. Y sí, había encontrado a mi primer gran maestro.

Ese año hicimos dibujos a lápiz, puntillismo, croquis con modelo vivo, aguadas, y cuadros con acrílicos. Fue un año feliz, se lo mire por donde se lo mire. No quería que terminara.

Y como si me hubiera leído la mente, en la última clase, mi profesor me ofreció seguir aprendiendo con él, esta vez en su taller, como parte de un grupo reducido de alumnos otorgándome una beca.

¿Hace falta que les diga cuál fue mi respuesta? Estaba en Disney.

"Estudio sobre ilustración de Ciruelo Cabral" Técnica de puntillismo. Rotulador de microfibra sobre papel, realizado durante el curso de Dibujo artístico. 2013

En el taller

En el taller ya era más libre de elegir las temáticas… es más esa era la idea. Buscar que quería pintar.

Fue ahí donde comencé a trabajar con óleo, una técnica que amo profundamente, porque permite modelar mejor, no seca rápido y durante varios días podés seguir ajustando el trabajo hasta quedar conforme.

Entre cuadro y cuadro, hablábamos de arte, de museos, de muestras, de pintores. Fue una experiencia profundamente enriquecedora.

Pero más allá de la técnica aprendí cosas más importantes que hacen a la esencia del arte. Aprendí que uno pinta lo que ama. Cómo cuando sacamos fotos, siempre queremos retratar esos momentos felices, esos paisajes que nos enamoran, esas personas que queremos o esos momentos que nos gustaría que fueran eternos. Es contar una historia, un sentimiento, una emoción que nace del corazón y a través de nuestras manos llegan a la tela.

“Secretos” Óleo sobre tela. 2015

Aprender a mirar distinto

También descubrí que cuando dibujo o pinto, el tiempo vuela y no me doy cuenta. Tal vez pasaron tres o cuatro horas y para mi fueron cinco minutos. Te metes tanto en eso que te gusta que nada más existe. Es ese dialogo con vos mismo donde vas resolviendo sobre la marcha cómo trazar una línea, cómo mezclar un color.

Aprendés a decir: “Hoy dejo acá. Si sigo, puedo arruinarlo”.

Aprendés a tomar distancia para ver mejor. Sí, aprendés a poner pausas y alejarte.

Casi como en la vida misma: mirar las cosas con otra perspectiva nos permite comprender mejor qué estamos haciendo bien… y en qué nos estamos equivocando.

Y puedo asegurarles que es una práctica muy efectiva.

"Entre luces y texturas" Lápiz negro sobre papel. Primer dibujo que realicé durante el curso de Dibujo artístico. 2013

La magia de conectar

Pero, por sobre todas las cosas, el dibujo me ayudó a conocerme más. A conectar con mi esencia.

Y lo más hermoso: a conectar con otros.

Esas devoluciones, esa conexión con quien mira tu obra… es algo casi mágico.

En ese momento todo cobra sentido. Entendés por qué lo hacés. Y no estoy hablando de ego, sino de sentimientos. De lograr que algo que nació desde lo más profundo de vos llegue a tocar a otra persona. Y eso… no tiene precio.

¿Mi humilde recomendación? Hacelo. Pintá, bailá, cantá, actuá… cualquiera sea la disciplina artística que te llame, hacéle un lugarcito en tu vida. No te vas a arrepentir.

Vas a sorprenderte de lo que podés llegar a crear con formación, constancia y voluntad.

Si llegaste a leer hasta acá, lo que te puedo decir como reflexión final es que ojalá esta historia te haya inspirado a dar ese primer paso para explorar eso que te llama desde el corazón.

Y recordá siempre que veas un cuadro en un museo, en una galería de arte, en una red social (no importa dónde), que atrás de esa pintura hay mucho más que colores y formas. Hay una historia de vida, hay muchas horas de trabajo (a veces, de meses), mucho estudio y dedicación, pero sobre todo muchísimas emociones para transmitir y seguramente: haya una gran historia de amor.

Dg. Carolina Escobar

Diseñadora Gráfica y Publicitaria, con más de 20 años de experiencia integrando creatividad, comunicación visual y sensibilidad artística.

Desde 1996 forma parte del equipo de Marketing de MUPIM, donde aporta su mirada estética y estratégica. Se formó en dibujo artístico en la Escuela Garaycochea y fue becada por el reconocido pintor José Marchi.

Hoy explora nuevos lenguajes a través del dibujo digital, con la misma pasión y curiosidad que marcaron siempre su recorrido creativo.

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