MUPIM Revista • CUERPO EN ARMONÍA
En un mundo acelerado, encontrar calma y equilibrio también es una forma de cuidar la salud. Rodolfo Luna nos acerca a la práctica del Tai Chi Chuan y el Chi Kung, dos disciplinas milenarias que combinan movimiento suave, respiración consciente y filosofía oriental. Una invitación a descubrir cómo la energía vital circula por el cuerpo y cómo su entrenamiento puede mejorar la salud física, emocional y mental de forma integral.
El poder del movimiento consciente
El Tai Chi Chuan, además de ser un arte marcial interno también es una herramienta ideal para ayudarnos a fortalecer y recuperar un estado de salud integral.
Según la Medicina Tradicional China (MTCH) , si el Qi (chi, energía) no puede circular libremente por los meridianos (conocidos como canales de acupuntura), se producen bloqueos y dolores. Cuando esta situación se prolonga en el tiempo surge un desequilibrio que, en este lado del mundo, llamamos enfermedad.
El Tai Chi Chuan se inscribe en los mismos principios de la MTCH y es muy recomendable pues, con sus movimientos armónicos y suaves combinados con la respiración adecuada, flexibiliza las articulaciones y restaura la libre circulación de la energía disolviendo los bloqueos y dolores crónicos, devolviendo a quien lo practica un equilibrio saludable.
¿Es lo mismo Taichi que Tai Chi Chuan?
Taichi, es un concepto filosófico surgido en la cultura china y aunque es muy difícil intentar explicar un concepto que tiene sus raíces en una cultura tan diferente a la nuestra, de acuerdo a las diversas traducciones se lo puede entender como “el gran extremo” o “lo más supremo”.
El Taichi se expresa con el símbolo del Yin Yang. El Yin y el Yang son dos fuerzas opuestas y complementarias en constante movimiento y transformación. Todo lo que existe está sujeto a esta ley. Este Yin Yang está contenido por el Taichi. Allí están las dos polaridades, positivo y negativo, masculino femenino, día y noche, y las infinitas posibilidades dialécticas.
En estas polaridades, hay una simiente que crece en cada polaridad, contrario. Esto quiere decir que en lo masculino hay una parte de lo femenino y viceversa. Esta complementariedad de lo yin y lo yang, se manifiesta en el movimiento continuo de todas las cosas. Nada es absoluto ni estático. Todo se va transformando permanentemente. La noche (yin) avanza y se vuelve amanecer, se convierte en su complemento, el día (yang). El día avanza hasta convertirse, gradualmente, en la noche. Lo mismo sucede en planos más sutiles como las emociones, un enojo con características efusivas, yang, en algún momento se termina, se aplaca, y se vuelve yin.
En un movimiento permanente, yin y yang son las fases de este movimiento.
El Taichi sería entonces un concepto que intenta revelar todas las posibilidades, fases e instancias del universo y de cada uno de nosotros, seres insertos y partes constitutivas del cosmos. Por eso quizás se lo traduzca como el gran extremo, lo más supremo.
En el libro El Tao del TaiJi Quan, el maestro Juo Tsung Hwa expresa: “Después de un cuidadoso e intensivo estudio del mundo que lo rodeaba, los antiguos filósofos chinos desarrollaron el concepto de Taichi o El Gran Extremo. La comprensión de la filosofía del Taichi y de su influencia sobre la cultura china es una base necesaria para el estudio del Tai Chi Chuan. A diferencia de las ramas del conocimiento fragmentadas y aparentemente sin conexión alguna, el Taichi puede dar una explicación global de todos los fenómenos del universo. De este modo el Taichi puede ser visto como la raíz del árbol de la sabiduría en su habilidad para enriquecer cada una de las ramas del conocimiento”.
El poder de la suavidad
Cuando encontramos la expresión Tai Chi Chuan, la palabra que se incorpora es "Chuan" y se traduce como mano, puño. El Tai chi chuan define un arte marcial interno que pretende, a través de la utilización de las manos, los puños, encarnar esta filosofía, el movimiento permanente, la alternancia del yin yang, el Taichi, lo más supremo.
Para algunos registros históricos disponibles, el Tai Chi Chuan tal como lo conocemos en la actualidad, fue creado por Chen Wang Ting, en la villa de Chenjiagou, condado de Wenxian, en la provincia de Henan, hace alrededor de 300 años.
No obstante, el origen de esta disciplina como arte marcial se pierde en el tiempo: quinientos, mil, incluso cinco mil años… todo podría ser cierto. Porque el Tai chi chuan se funde en la cultura y la existencia misma de China. Desde que ese pueblo existió, con sus múltiples etnias y clanes, podemos encontrar vestigios y similitudes del arte marcial que hoy se conoce como Tai Chi Chuan.
Hay leyendas deliciosas que narran cómo fue creado este arte marcial. Algunos dicen que fue una revelación a través de los sueños. Otros, que mediante la observación de la lucha entre un águila y una serpiente, y como cada animal, utilizando sus cualidades y destrezas, se defendía y atacaba, se sentaron las bases del Tai Chi Chuan; también se suma a esta interminable lista de narraciones, la observación de la práctica de boxeo de los monjes en las montañas, los cuales utilizaban demasiada fuerza externa, pero a los que les faltaba equilibrio.
Se le atribuye a Zhang San Feng la creación del Tai Chi Chuan. Al mítico San Feng le decían “el dejado”, “el descuidado”, “el sucio”, “el borracho”, entre otros. Fue en los montes de Wu Dang, en el centro de China, donde la leyenda ubica al “descuidado” y crea esta disciplina.
Algunos dicen que Zhang San Feng vivió más de 200 años porque hay relatos atribuidos, con más de 150 años de diferencia, que mencionan a San Feng.
Es comprensible la inconsistencia del relato oral transmitido por muchas generaciones: o bien el creador del Tai Chi Chuan fue muy longevo o quizás, en el afán de encontrar un autor, un creador, la comunidad le asignó a “el descuidado” cientos de hazañas.
Existe una similitud con la historia de la literatura occidental y más precisamente con las obras clásicas como la Ilíada y la Odisea. Un grupo cada vez más creciente de filólogos, lingüistas e investigadores han expresado que las obras no pueden haber sido compuesta por una sola persona, sino por una sucesión de aedos, poetas y compositores orales. Sin embargo, es a una persona, Homero, a quien le otorgan los laureles de la autoría.
Quizás lo mismo sucede con Zhang San Feng, y todos los grandes maestros anónimos que crearon y recrearon lo que hoy conocemos como Tai chi chuan. Cada uno en su época, con su entrenamiento, reflexión y experiencia adquirida, construyeron y siguen enriqueciendo al Tai Chi Chuan. A todos ellos, los nombrados y los anónimos, respeto y agradecimiento.
La salud integral
El Tai chi Chuan como arte marcial fue inventado en una época en que saber luchar y defenderse, hacía la diferencia entre la vida y la muerte. Recordemos que las batallas y guerras se libran, en la mayoría de los casos, cuerpo a cuerpo.
Con el paso de los años, a principios del siglo XX, se empezó a enseñar de manera más pública este arte marcial que otorgaba a quien lo practicara regularmente, fuerza muscular y fortalecimiento del sistema inmunológico. Los ancianos practicantes podían realizar proezas atléticas aparentemente reservadas solo para los jóvenes.
El Tai Chi Chuan es una recomendable manera de hacer una actividad, un ejercicio que nos puede ayudar a cuidar nuestra salud y a mejorar de algunas enfermedades.
Debemos tener en cuenta que para obtener todos los beneficios que esta técnica nos ofrece hay que ser perseverantes, disciplinados y pacientes.
Los efectos benéficos del Tai Chi Chuan sobre los diversos sistemas del cuerpo se pueden resumir de la siguiente manera:
- Controlar el estrés y la ansiedad.
- Aumento de la energía y la resistencia.
- Adquirir más equilibrio, agilidad y flexibilidad.
- Conseguir un aumento de la capacidad aeróbica.
- Mayor fuerza muscular.
- La rotación continúa de la cintura y la cadera aporta una gran elasticidad a los músculos abdominales.
- Prevenir la aparición de dolores lumbares y problemas de columna vertebral
- Ayuda a controlar los niveles de colesterol y la presión arterial.
- Mejorar la calidad del sueño.
- Reforzar el sistema inmunológico.
- Reducir el dolor en las articulaciones.
- Una notable mejora en el bienestar general.
Más aportes del Tai Chi Chuan
El Tai Chi Chuan nos enseña a reunificar la energía dispersa, generando una sensación de bienestar. Nuestros músculos aprenden a trabajar sin rigidez, con lo que las tensiones nerviosas irán desapareciendo. Respirar de forma profunda y consciente mejora el funcionamiento de los órganos internos, la circulación sanguínea, a la vez que entramos en un estado de meditación, o conciencia plena del momento presente, una especie de Mindfulness en movimiento. Cada vez son más los estudios relacionados con las neurociencias y el aporte del Tai chi Chuan para el funcionamiento y reducación de actividades cognitivas relacionadas con el cerebro.
Relación entre Tai Chi Chuan y Chi Kung (Qi Gong)
Fragmento del Libro: ¿Para qué sirve el Taichi? de Rodolfo Luna
La otra disciplina cada vez más difundida en occidente se llama Chi Kung.
Kung hace referencia al trabajo. La palabra Chi, que también se puede encontrar escrita como Qi, refiere a uno de los pilares distintivos de la Medicina China y por ende de la cultura oriental.
La traducción más literal de Chi significa energía. Ese algo que no se puede ver pero que sabemos que está. Tener Chi es tener energía, vitalidad. Somos como una batería que acumulamos energía, acumulamos chi, para poder funcionar.
En una casa hay una red de cables organizados de tal manera que, al presionar una tecla, activamos el movimiento de la corriente eléctrica y encendemos las lámparas. La electricidad es invisible, es un tipo de energía. Se hace evidente cuando se enciende la luz. No obstante, la red de cables está siempre allí, a la espera de mover la tecla de encendido.
El chi, otro tipo de energía, podríamos llamarla vital, también esta permanente en nosotros. Es invisible, pero se manifiesta en todas nuestras acciones, ya sean voluntarias o involuntarias.
Moverse, caminar, correr, saltar o bailar requiere de chi. Y requerimientos fuera de nuestra decisión está por ejemplo asimilar los alimentos, el movimiento peristáltico de nuestros intestinos, entre miles de otras acciones involuntarias.
La expresión de nuestras emociones se logra gracias a que hay Chi, enojarse, atemorizarse, son posibles por el chi.
Hay más. Pensar, imaginar, reflexionar, y cualquier acto de la conciencia, nos demanda energía vital. El chi es la gasolina, la energía.
Así como el cableado de la casa recorre las paredes, así recorre el chi nuestro cuerpo a través de canales o meridianos, conocidos como canales de acupuntura. Esta compleja organización lleva al chi hasta la última célula del cuerpo.
Volviendo entonces, el concepto de Chi Kung implica algo muy serio. El trabajo con nuestra energía, con aquello que hace que seamos personas, que existamos.
¡Pero yo no sabía nada del chi kung y sin embargo existo! escucho decir.
Es verdad. Yo tampoco puedo explicar cómo es que existe la corriente eléctrica, pero está allí y cuando presiono una tecla encender la lámpara que heredé de mi abuela. Y sin ser electricista, me sirve de mucha ayuda saber el lugar en mi casa a donde está el panel de control, los fusibles y los interruptores generales por alguna emergencia.
Chi kung es el manejo de la energía, del chi vital. Se realiza mediante movimientos, una especie de gimnasia que trabaja con la energía. Y si bien todos tenemos el derecho de no ser electricistas, que importante resulta saber a dónde está el tablero eléctrico en nuestra casa cuando hubo un corte de electricidad.
Del mismo modo no es indispensable convertirse en un monje taoísta que dedica su existencia al perfeccionamiento del manejo de la energía vital, no obstante es importante, nos sirve a todos comprender y experimentar este flujo del chi, y no quedarnos a oscuras.
Lic. Rodolfo Luna
Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Magíster en Dirección de Comunicación Institucional, con una profunda trayectoria en la integración de cuerpo, mente y salud.
Rodolfo es Director Académico de Espacio Deva, donde capacita desde hace más de 15 años a instructores de Chi Kung y Tai Chi Chuan. Se formó con reconocidos maestros internacionales y completó sus estudios como Terapeuta en Medicina Tradicional China.
Su búsqueda continúa a través del estudio de Mindfulness y Psicología Transgeneracional, con el propósito de acercar la sabiduría oriental al bienestar cotidiano en occidente.
Espacio Deva
Es una escuela dedicada a la formación integral en Chi Kung y Tai Chi Chuan, con más de 15 años de trayectoria.
Especializada en la capacitación 100% virtual, llega hoy a estudiantes de toda Hispanoamérica. Además de su programa formativo para instructores y profesores, ofrece cursos de especialización y seminarios que combinan la práctica consciente con una profunda base filosófica y terapéutica, tanto en modalidad virtual como presencial.
Instagram: @espacio_deva / Sitio Web: espaciodeva.com.ar
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