MUPIM Revista • RAÍCES Y SERVICIO
La logística militar no es solo una cuestión de transporte o abastecimiento: es un proceso vital, dinámico y estratégico que sostiene a quienes están en el terreno. En esta nota, el CR (VGM) Oscar Alberto Vega comparte una mirada profunda sobre la importancia de planificar, prever y aprender de los errores del pasado. Desde Roma hasta Malvinas, una reflexión que nos interpela como profesionales y nos impulsa a seguir construyendo con responsabilidad, conciencia y compromiso.
Más que abastecimiento: la logística como pilar operativo
Hace un tiempo describía a la logística como un sistema que lleva adelante distintos tipos de procesos que interactúan de forma dinámica y continua con el fin de sostener a las tropas empeñadas. A lo largo de la historia contribuyó de manera decisiva en los éxitos y fracasos de las operaciones militares, abundan los ejemplos y experiencias en este sentido. Los comandantes, los líderes, tuvieron siempre una especial consideración para con la logística, consientes de la importancia de tener una tropa bien alimentada, vestida y equipada le permitiría tener a su gente con una actitud y aptitud óptima para desarrollar y cumplir sus planes y objetivos, que de otra manera tendrían serias dificultades para consumar lo planificado.
Mantener la aptitud para el combate es sin lugar a dudas el objetivo principal de la logística, para ello el sistema continuo del que hablaba, y su dinamismo deben estar en constante movimiento para poder satisfacer las demandas y necesidades de gente. En este sentido cabe dejar establecido que tanto en la paz como en la guerra la logística de Intendencia debe trabajar en función de las mencionadas necesidades.
El proceso se pone en marcha una vez que se genera una necesidad, no obstante, otro factor inexcusable es el de la previsión, no se puede acudir en tiempo y forma sin antes haber tomado las precauciones necesaria para dar repuesta a los requerimientos, esto no es otra cosa que la planificación, el planeamiento, esto es antes no puede ni debe ser durante (se podría considerar en el durante para corregir aspectos que condicionaron o modificaron las condiciones originales), ni después, dado que de esta manera resultaría tarde, ineficaz e ineficiente.
Abundan las guerras en el mundo y en la historia de la humanidad, pero una y otra vez se cae en el mismo error conceptual de despreciar la logística, de no contemplarla, de no darle el rol o importancia que tiene en el contexto de las acciones bélicas. En la mayoría de los casos los problemas fueron y resultaron análogos, con un patrón que resultó coincidente a lo largo de la historia, así entonces, durante el Imperio Romano (durante su crisis en el siglo III d.C.), un grave problema que enfrentaron sus soldados fue el suministro de alimentos, la ineficiencia de las vías de comunicación y transporte. La guerra de los 30 años (conflicto religioso entre católicos y protestantes siglo XVII), los graves problemas que enfrentaron ambos bandos, se centraron en el deficiente abastecimiento de alimentos, forrajes, municiones y transporte de los mismos; las fallas en una planificación logística adecuado contribuyeron a la ineficacia del esfuerzo bélico. En la guerra de la independencia argentina (siglo XIX), las fallas logísticas fueron una constante, especialmente en el transporte de suministros y la obtención de recursos, lo cual limitó a las operaciones militares. La Ira Guerra Mundial, las fallas logísticas fueron de significativa importancia dificultando el desarrollo de las operaciones militares, la distribución de alimentos, ropa de invierno especialmente a las tropas alemanas del frente oriental, que les causó numerosas bajas por congelamiento. En la IIda Guerra Mundial los fallos logísticos resultaron un factor significativo en el resultado de varias campañas, entre estos están los problemas de gestión de inventarios que desemboco en la pérdida o deterioro de suministros, generando escasez de alimentos, municiones, combustibles entre otros, sumado a las dificultades de transportes para hacerlos llegar en forma oportuna. A medida que nos adentramos en el siglo XX, los inconvenientes se acrecientan en relación al volumen de tropas a apoyar, las distancias a cubrir y la magnitud de los conflictos. Tal el caso de Vietnam en donde la falta de conexión eficiente entre los diferentes modos de transporte (caminos, ferrocarril y marítimos), dificultaron la obtención y la distribución. Así podría citar una infinidad de casos como guerras se desarrollaron en el mundo en la historia de la humanidad. Por ser contemporánea y muy cercana a nuestro sentir la Guerra de Malvinas tiene un especial interés, y nos debe interpelar respecto a los errores, omisiones, descuidos, imprevisiones que se sucedieron y que terminaron afectando a las tropas empeñadas en las islas.
A mi criterio existió una total falta de planificación logística, no hubo ni previsión, ni proyección alguna respecto al desarrollo del conflicto y a las necesidades de la gente. No se realizaron estudios preliminares relacionados a las vías de comunicación, especialmente a las existentes en las islas, las condiciones meteorológicas, a los medios de obtención local en caso de sufrir bloqueos (como sucedió) y particularmente por tratarse de un teatro de operaciones insular en donde era altamente probable que diferentes Elementos quedaran aislados.
La realidad terminó por confirmar que estas omisiones repercutieron directamente en el estado moral y físico de las tropas, la falta de una alimentación sostenida en el tiempo, en muchos casos sostenida pero inadecuada trajo consigo desnutrición y con ella sus problemas colaterales.
Cabe hacernos un mea culpa relacionado a los abastecimientos de Efectos Clase I, que no resultaron adecuados desde el punto de vista de su volumen y peso que redundaron en dificultades relacionadas al espacio de estiba, puesto que no se contaba con depósitos o lugares de almacenamiento adecuados. Los medios para cocinar, cocinas rodantes, que obviamente no eran aptas para tal fin, la leña, que merece las mismas consideraciones respectos a los víveres, con el agravante que en las islas no había leña por lo tanto imposible reabastecerse.
En lo que respecta a los Efectos Clase II y IV, salvo excepciones como el calzado y el gabán de abrigo “duvet”, resultaron eficientes, no había ropa muy adecuada para las temperaturas y humedad del lugar, menos aún el cambio o reposición de la ropa provista.
En relación al baño y desinfección no fueron previstos ni se instalaron. Otro aspecto que afecta a la salud, higiene y estado moral fue la falta de reabastecimiento de papel higiénico, trajo aparejado el uso de las vendas del “paquete de curaciones”, que se tenía en el casco.
Un aspecto a resaltar es el caso del Regimiento de Infantería 8 “General O´Higgins”, en donde se proveyó a todo el personal botas goma lo cual trajo aparejado un bienestar muy importante en la salud, puesto que fue un elemento que no tuvo ningún caso de pie de trinchera entre su personal debido al uso de las botas de goma. Así como este caso se podrían citar muchos casos que por iniciativas personales permitieron subsanar fallas o faltas en las operaciones logísticas, de estas y muchas otras experiencias deberíamos nutrirnos para corregir aquellos viejos errores. No sólo basta mirar, comprender y entender los errores del pasado hay que prepararse, capacitarse con consciencia profesional y dedicación a una materia de la cual como Especialidad formamos parte de ese proceso dinámico y continuo. Ser profesionales, serios y responsables nos hará mejores integrantes de la Especialidad. No nos dejemos vencer por las dificultades, busquemos ser cada día mejores, porque de esa manera podremos lograr realizarnos como personas y verdaderos Soldados de Intendencia.
Cr (R) Oscar Alberto Vega
Es Coronel Retirado del Arma de Intendencia del Ejército Argentino, con una destacada trayectoria en el ámbito logístico y administrativo.
Participó en el Conflicto del Atlántico Sur como integrante del Regimiento de Infantería Mecanizado 8 y ocupó diversos cargos en unidades y direcciones del Ejército.
Especializado en gestión pública y logística, combinó la actividad operativa con la docencia en la Escuela Superior de Guerra, transmitiendo su experiencia a nuevas generaciones.
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